No existe una obligación general e inmediata de cambiar todas las bajantes de fibrocemento por el mero hecho de que estén instaladas en un edificio. La necesidad de intervenir depende de varios factores: si la conducción contiene amianto, su estado de conservación, la pérdida de funcionalidad y el tipo de trabajo que se quiera realizar sobre ella.
La normativa permitió que los productos con amianto ya instalados antes de su prohibición continuaran utilizándose hasta su eliminación o hasta el final de su vida útil. Al mismo tiempo, el marco actual avanza hacia una retirada progresiva y priorizada según el riesgo, especialmente cuando los materiales están deteriorados, son accesibles o pueden liberar fibras.
En Tuboval Rehabilitación recibimos consultas de comunidades de propietarios y administradores de fincas de Valencia que no saben si deben retirar inmediatamente una instalación antigua, mantenerla bajo control, repararla o estudiar una rehabilitación de bajantes sin obra. Nuestra recomendación inicial es no tomar una decisión únicamente por la antigüedad o por el miedo: primero hay que saber qué material existe, qué problemas presenta y qué intervención resulta viable.
Una bajante estable no se encuentra en la misma situación que otra con fisuras, filtraciones, juntas defectuosas o roturas. Tampoco es igual inspeccionarla que cortarla, perforarla o desmontarla. Por eso, la respuesta responsable no es siempre “hay que cambiarla”, sino hay que diagnosticarla y actuar de acuerdo con su estado y el riesgo de la intervención.
Cuándo es obligatorio actuar sobre una bajante de fibrocemento
Conviene diferenciar dos conceptos. Una cosa es que resulte necesario actuar sobre una bajante y otra que la única solución posible sea sustituirla por completo.
La comunidad deberá intervenir cuando la conducción haya perdido estanqueidad, provoque daños, no cumpla adecuadamente su función o presente un deterioro que afecte a la seguridad y conservación del inmueble. La Ley de Propiedad Horizontal considera obligatorios los trabajos necesarios para el adecuado mantenimiento y conservación del edificio y de sus instalaciones comunes.
La forma de resolver el problema puede variar. Dependiendo del diagnóstico, podría requerirse una sustitución completa, una rehabilitación interior o una actuación puntual. La presencia de amianto añade requisitos preventivos específicos, pero no permite elegir una técnica sin valorar previamente cómo afectará al material existente.
Bajante estable y sin señales de deterioro
Una bajante antigua que no presenta fugas, grietas, desprendimientos ni pérdida de funcionalidad no genera automáticamente una obligación de sustitución inmediata aplicable por igual a todas las comunidades privadas.
Esto no significa que deba ignorarse indefinidamente. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo plantea una gestión basada en la localización, identificación, valoración del riesgo, priorización de la retirada y aplicación de medidas de control mientras el material permanece instalado. Su metodología de 2025 tiene carácter técnico orientativo y destaca que el estado de conservación, la accesibilidad, el uso del espacio y la posibilidad de alteración influyen en el riesgo.
Cuando una comunidad sabe o sospecha que tiene una bajante de fibrocemento con amianto, es recomendable documentar su ubicación, evitar intervenciones improvisadas y revisar periódicamente su estado, especialmente si discurre por zonas transitadas o accesibles.
Fugas, fisuras y pérdida de funcionalidad
La situación cambia cuando aparecen señales como:
- Humedades persistentes en paredes o techos.
- Filtraciones en patios, garajes o viviendas.
- Malos olores relacionados con la red de evacuación.
- Fisuras, grietas o juntas deterioradas.
- Averías repetidas en la misma vertical.
- Pérdida de estanqueidad.
- Roturas o desprendimientos visibles.
- Daños en varias viviendas conectadas a la misma bajante.
En los casos que atendemos, las comunidades suelen solicitar ayuda cuando una pequeña filtración ya se ha convertido en una sucesión de reparaciones. En ese momento, el problema deja de ser únicamente la antigüedad del material: existe una instalación común que está fallando y puede provocar daños crecientes.
Esperar hasta que la rotura sea grave reduce las opciones disponibles. Una fisura localizada puede admitir un planteamiento distinto al de una conducción colapsada, deformada o fracturada en varios tramos. Por eso recomendamos evaluar la bajante antes de que la urgencia obligue a decidir con poca información.
Obras o intervenciones que pueden afectar al material
Aunque una bajante no presente fugas, debe prestarse especial atención cuando una reforma, reparación o trabajo de mantenimiento pueda cortarla, perforarla, lijarla, romperla o desmontarla.
El Real Decreto 396/2006 se aplica a operaciones de demolición, retirada, mantenimiento y reparación en las que los trabajadores estén o puedan estar expuestos a fibras de amianto. También obliga a identificar los materiales sospechosos antes de determinadas obras y establece medidas para reducir al mínimo la dispersión de fibras.
Por tanto, no es recomendable que un operario o un propietario manipule una bajante antigua para comprobar su composición o hacer una reparación provisional. Cuando exista duda sobre la presencia de amianto, la intervención debe planificarse dentro del marco preventivo que corresponda.
Qué dice la normativa sobre las bajantes con amianto
La normativa sobre amianto suele interpretarse de forma demasiado simple. La prohibición de utilizar nuevos productos con amianto, las obligaciones durante los trabajos y la planificación de su retirada progresiva son cuestiones relacionadas, pero no significan exactamente lo mismo.
La prohibición del amianto no implica retirar inmediatamente todo lo instalado
La Orden de 7 de diciembre de 2001 prohibió la utilización, producción y comercialización de las fibras de amianto y de los productos que las contuvieran. Entró en vigor el 14 de junio de 2002.
La propia orden estableció que los productos que ya estuvieran instalados o en servicio podrían seguir utilizándose hasta su eliminación o el final de su vida útil. Por ello, la prohibición de instalar amianto nuevo no equivale a una orden general de retirar inmediatamente todas las bajantes antiguas de edificios privados.
El concepto de final de vida útil no debe reducirse automáticamente a un número fijo de años. Una conducción puede envejecer de manera diferente según su instalación, uso, exposición, mantenimiento, uniones y patologías. La antigüedad es un indicio importante, pero no sustituye el diagnóstico.
Qué cambia cuando la bajante va a manipularse
Cuando un trabajo puede afectar a un material con amianto, entra en juego el Real Decreto 396/2006. Su ámbito incluye expresamente la retirada, el mantenimiento, la reparación y otras operaciones con riesgo de liberación de fibras.
Antes de comenzar un trabajo incluido en su ámbito, la empresa debe evaluar el riesgo y aplicar las medidas preventivas correspondientes. En los supuestos previstos también debe contar con un plan de trabajo y presentarlo ante la autoridad laboral. Las empresas que desarrollan trabajos con riesgo por amianto deben cumplir los requisitos del Registro de Empresas con Riesgo por Amianto, conocido como RERA.
El real decreto contempla algunos supuestos limitados de mantenimiento, encapsulación o sellado de materiales no friables y en buen estado, siempre que la exposición sea esporádica y de baja intensidad, exista una evaluación favorable y no haya riesgo de liberación de fibras. Esta previsión no convierte cualquier reparación o revestimiento en una actuación automáticamente válida. Cada procedimiento debe evaluarse según el estado del material y la forma concreta de ejecución.
Censos y retirada progresiva del amianto
La Ley 7/2022 obliga a los ayuntamientos a elaborar un censo de instalaciones y emplazamientos con amianto y un calendario que planifique su retirada. La ley indica que deben priorizarse los casos según su peligrosidad y la exposición de la población más vulnerable.
La referencia a 2028 se aplica específicamente a las instalaciones o emplazamientos de carácter público con mayor riesgo. No establece que todas las comunidades privadas deban haber cambiado sus bajantes antes de esa fecha.
La dirección normativa y preventiva es, no obstante, clara: avanzar hacia la eliminación progresiva del amianto, priorizando las situaciones de mayor riesgo. Para una comunidad, planificar con antelación suele ser más prudente que esperar a una rotura urgente.
Fibrocemento, uralita y amianto no son exactamente lo mismo
En las reuniones de comunidades es habitual escuchar expresiones como “tenemos una bajante de uralita” o “hay amianto en las tuberías”. Aunque se utilizan de manera coloquial para hablar del mismo problema, conviene distinguir los términos.
- El fibrocemento es un material compuesto por cemento reforzado con fibras.
- El amianto es un conjunto de minerales fibrosos que se incorporó durante años a distintos productos de construcción.
- Uralita fue una marca comercial cuyo nombre terminó utilizándose popularmente para denominar numerosos productos de fibrocemento.
Existen productos de fibrocemento sin amianto fabricados después de su prohibición. Por eso, que una tubería sea de fibrocemento no permite asegurar por sí solo que contenga amianto. La antigüedad del edificio y la documentación disponible ofrecen indicios, pero no siempre una confirmación.
Cómo confirmar si una bajante contiene amianto
La inspección visual puede ayudar a localizar materiales sospechosos, pero no siempre permite conocer con certeza su composición. Cuando la identificación documental no sea suficiente, puede ser necesario tomar una muestra y analizarla en un laboratorio especializado.
La toma de muestras también puede liberar fibras si se realiza incorrectamente. Por ese motivo, no debe hacerla un vecino o un operario sin capacitación. El Real Decreto 396/2006 exige aplicar sus disposiciones cuando exista duda sobre la presencia de amianto antes de determinados trabajos.
Cómo saber si una bajante necesita una intervención
Antes de decidir si hay que sustituir o rehabilitar una bajante, conviene reunir información técnica suficiente. Una valoración útil debería tener en cuenta:
- El material y la antigüedad aproximada de la conducción.
- Su estado de conservación exterior e interior.
- La existencia de fisuras, porosidad o juntas defectuosas.
- El historial de fugas y reparaciones.
- Las viviendas y zonas comunes afectadas.
- La continuidad de la bajante.
- El estado de acometidas y derivaciones.
- Los cambios de dirección y posibles obstrucciones.
- Los registros y puntos de acceso disponibles.
- La estabilidad necesaria para aplicar una rehabilitación interior.
- La posible presencia de amianto y el riesgo de la intervención.
La inspección debe incluir la red vertical completa
Una bajante no funciona como un tubo aislado. Forma parte de una red vertical de saneamiento conectada a acometidas, ramales, derivaciones y uniones procedentes de distintas viviendas.
En Tuboval Rehabilitación estudiamos la bajante principal junto con sus conexiones. Una fuga visible en un techo puede tener su origen en una junta situada en otra planta, en una derivación o en un defecto interior que no puede evaluarse correctamente desde el exterior.
Este análisis también permite saber si existen accesos desde registros, sumideros de cubierta, acometidas interiores u otros puntos de la instalación. La disponibilidad de accesos condiciona tanto el diagnóstico como las posibles técnicas sin demolición.
Qué información conviene recopilar antes de pedir presupuesto
El administrador o la comunidad pueden agilizar la valoración reuniendo:
- Fotografías de las humedades, fugas y zonas afectadas.
- Relación de viviendas conectadas a la vertical.
- Fechas aproximadas de las últimas averías.
- Reparaciones realizadas anteriormente.
- Informes o comunicaciones del seguro.
- Planos del edificio, cuando estén disponibles.
- Ubicación de registros, patios y accesos a cubierta.
- Información sobre reformas que hayan afectado a la bajante.
La primera decisión no debería ser “cambiamos o no cambiamos”. Debería ser “vamos a determinar qué está fallando y qué alternativas son técnicamente viables”.
Sustituir, rehabilitar o reparar: qué opciones existen
Ante una bajante antigua de fibrocemento, una comunidad puede encontrarse ante cuatro escenarios: mantenerla bajo control mientras no presente problemas, realizar una reparación localizada, rehabilitarla interiormente o sustituirla por completo.
Ninguna opción debe elegirse antes del diagnóstico. Tampoco resulta responsable presentar una técnica como válida para todas las instalaciones.
Sustitución completa de la bajante
La sustitución consiste en retirar la conducción existente e instalar una nueva. Suele ser la solución adecuada cuando existen:
- Roturas extensas.
- Tramos ausentes o colapsados.
- Deformaciones graves.
- Pérdida de estabilidad.
- Deterioro generalizado.
- Configuraciones que impiden intervenir desde el interior.
- Obras que obligan a desmontar la instalación.
Si el fibrocemento contiene amianto, su retirada debe cumplir la normativa sobre protección de los trabajadores, plan de trabajo y gestión de residuos. El material retirado no puede tratarse como un residuo de construcción convencional.
La sustitución puede implicar aperturas en baños, cocinas, patinillos o falsos techos, además de coordinación entre vecinos y trabajos auxiliares. En algunos casos es inevitable y representa la alternativa técnica más adecuada.
Rehabilitación interior sin sustituir la conducción
La rehabilitación de bajantes sin obra consiste en aplicar un revestimiento interior estructural que crea una conducción continua dentro de la tubería existente. La antigua bajante actúa como soporte o encofrado perdido del nuevo sistema interior.
Cuando las condiciones de la instalación lo permiten, este procedimiento puede recuperar la estanqueidad y funcionalidad de la red sin retirar toda la conducción ni abrir de forma generalizada paredes, baños o cocinas.
En Tuboval accedemos, siempre que la configuración lo permite, desde puntos existentes como registros, sumideros en cubiertas, acometidas interiores o accesos de la red. El objetivo es tratar tanto la vertical principal como las conexiones incluidas en el alcance de la intervención, reduciendo el impacto sobre el edificio.
No obstante, una rehabilitación interior de fibrocemento no debe plantearse como una solución universal. Antes hay que comprobar:
- Que la conducción conserve la estabilidad necesaria.
- Que no existan tramos colapsados o ausentes.
- Que pueda prepararse el interior con un procedimiento seguro.
- Que existan accesos suficientes.
- Que las derivaciones puedan tratarse correctamente.
- Que la reducción de sección resultante sea admisible.
- Que la intervención prevista sea compatible con las exigencias aplicables al amianto.
Cuando el procedimiento pueda alterar un material con amianto o generar exposición laboral, debe evaluarse dentro del Real Decreto 396/2006. No puede afirmarse que cualquier revestimiento interior sea automáticamente válido por el simple hecho de evitar la retirada exterior.
Reparación puntual mediante resinas y packers
Si el defecto está claramente localizado y el resto de la conducción mantiene condiciones adecuadas, puede estudiarse una reparación puntual mediante packers, obturación neumática e inyección de resinas técnicas.
Este tipo de intervención puede resultar útil ante:
- Fisuras concretas.
- Juntas defectuosas.
- Fugas localizadas.
- Pequeñas pérdidas de estanqueidad.
En nuestra forma de trabajar, no se trata de tapar una fuga sin más. Antes comprobamos por qué se ha producido y si existen otros defectos en la misma vertical. Una reparación localizada no es adecuada cuando la bajante presenta un deterioro general que continuará provocando averías en otros puntos.
Comparativa entre sustitución, rehabilitación y reparación puntual
| Criterio | Sustitución completa | Rehabilitación interior | Reparación puntual |
|---|---|---|---|
| Tipo de problema | Deterioro general, grave o no rehabilitable | Conducción estable que admite revestimiento | Defecto localizado |
| Actuación principal | Retirar e instalar una nueva bajante | Crear una conducción continua en el interior | Sellar o reforzar una zona concreta |
| Demoliciones | Pueden ser importantes | Se reducen cuando hay accesos adecuados | Normalmente limitadas |
| Acceso a viviendas | Puede ser necesario en varias plantas | Depende de registros y acometidas | Depende de la ubicación del defecto |
| Tratamiento de derivaciones | Se sustituyen según el alcance de la obra | Debe comprobarse su accesibilidad y viabilidad | Solo se trata el punto incluido |
| Fibrocemento con amianto | Puede requerir retirada y gestión como residuo | Debe evaluarse el efecto del procedimiento sobre el material | Debe evaluarse el riesgo de manipulación |
| Cuándo elegirla | Cuando la instalación no puede conservarse o rehabilitarse | Cuando el estado y la configuración lo permiten | Cuando el daño es limitado y el resto permanece estable |
Cómo elegir la solución adecuada para una comunidad de propietarios
La mejor solución no siempre es la más barata, la más rápida o la que menos obra promete. La decisión debe equilibrar:
- Estado real de la bajante.
- Alcance de la avería.
- Viabilidad técnica.
- Riesgo relacionado con el amianto.
- Molestias para los vecinos.
- Necesidad de entrar en viviendas.
- Trabajos auxiliares.
- Durabilidad prevista del sistema.
- Garantías y exclusiones.
- Posibilidad de futuras averías.
- Coste total de la intervención.
Por qué no conviene decidir únicamente por precio
En las comunidades que atendemos, una de las dificultades más habituales aparece al comparar presupuestos que parecen similares, pero incluyen alcances distintos.
Un presupuesto puede limitarse a la fuga visible, mientras que otro incluye inspección, preparación interior, tratamiento de acometidas, pruebas de estanqueidad y trabajos auxiliares. También puede haber diferencias importantes en los accesos, los materiales, la gestión del fibrocemento y las garantías.
Antes de elegir, la comunidad debería comprobar qué problema resuelve realmente cada propuesta. Una intervención económica que no trata la causa puede terminar generando otra avería y un segundo gasto.
Cuándo la solución sin obra puede no ser adecuada
La rehabilitación interior puede no ser viable cuando la bajante presenta:
- Colapso o pérdida completa de sección.
- Tramos inexistentes.
- Deformaciones severas.
- Inestabilidad estructural.
- Obstrucciones imposibles de eliminar de forma segura.
- Accesos insuficientes.
- Derivaciones incompatibles con el sistema.
- Un deterioro que exige retirar el elemento.
En Tuboval consideramos que una recomendación técnica también debe reconocer cuándo nuestra solución no es la apropiada. Si la conducción no reúne las condiciones necesarias, la sustitución puede ser la opción más segura y razonable.
Qué debe hacer un administrador de fincas antes de llevar el asunto a junta
El administrador no necesita resolver personalmente el diagnóstico, pero sí puede organizar la información para que la comunidad tome una decisión comprensible y documentada.
- Recopilar las incidencias y su frecuencia.
- Identificar las viviendas y zonas comunes afectadas.
- Reunir fotografías e informes anteriores.
- Evitar reparaciones improvisadas sobre el fibrocemento.
- Solicitar una valoración técnica.
- Pedir propuestas con alcances comparables.
- Explicar las alternativas y sus limitaciones.
- Valorar la urgencia y planificar la financiación.
Cómo explicar el problema a los vecinos sin alarmismo
En una junta conviene separar estas cuestiones:
- Qué material se ha identificado o se sospecha que existe.
- Si está confirmada la presencia de amianto.
- Qué síntomas o daños presenta la bajante.
- Qué riesgo implicaría manipularla.
- Qué soluciones se han considerado.
- Qué molestias y trabajos requiere cada alternativa.
- Qué ocurre si se aplaza la intervención.
La presencia de amianto debe tratarse con seriedad, pero sin afirmar que el edificio representa automáticamente un peligro inmediato. El riesgo depende, entre otros factores, de la capacidad del material para liberar fibras, su conservación, accesibilidad y posibilidad de alteración.
Qué debe incluir un presupuesto comparable
Para evitar interpretaciones diferentes, recomendamos comprobar que cada propuesta indique:
- Diagnóstico de partida.
- Tramos incluidos.
- Acometidas y derivaciones tratadas.
- Técnica propuesta.
- Preparación necesaria.
- Accesos previstos.
- Trabajos auxiliares.
- Materiales que se aplicarán.
- Pruebas o controles finales.
- Plazo estimado.
- Afecciones a las viviendas.
- Gestión de residuos, cuando corresponda.
- Garantías y exclusiones.
Cómo abordamos en Tuboval las bajantes de fibrocemento en Valencia
En Tuboval Rehabilitación estamos especializados en la rehabilitación técnica de bajantes y redes de saneamiento mediante sistemas de intervención interior.
No partimos de la idea de que todas las bajantes deban repararse de la misma manera. Analizamos el estado de la conducción, sus accesos, la configuración de la red y el tipo de patología antes de proponer una solución.
Valoración técnica y planificación de los accesos
Estudiamos los registros, sumideros de cubierta, acometidas interiores y otros puntos de entrada disponibles. Esta planificación permite conocer si podemos actuar sobre la bajante principal y las derivaciones incluidas sin convertir la intervención en una demolición generalizada.
También valoramos si la conducción mantiene la continuidad y estabilidad necesarias. Si el problema requiere retirar el fibrocemento o realizar trabajos que entren en el ámbito del amianto, deben aplicarse los procedimientos preventivos y administrativos correspondientes.
Revestimiento estructural y recuperación de la estanqueidad
Cuando la instalación es viable, aplicamos un revestimiento interior estructural que forma una tubería continua dentro de la bajante existente.
Trabajamos con resinas técnicas adecuadas para redes verticales de evacuación, siguiendo procedimientos controlados. El objetivo es recuperar la estanqueidad y funcionalidad de la instalación, no aplicar una capa superficial sin analizar previamente el soporte.
Intervenciones controladas para reducir el impacto en el edificio
Una bajante comunitaria afecta a distintas viviendas y zonas comunes. Por eso planificamos cada intervención para reducir accesos innecesarios, tiempos de coordinación y molestias para los vecinos.
Cuando la rehabilitación de bajantes sin obra en Valencia resulta técnicamente viable, puede evitar parte de las demoliciones asociadas a una sustitución convencional. Cuando no lo es, lo indicamos para que la comunidad pueda valorar otra alternativa con información suficiente.
Preguntas frecuentes sobre bajantes de fibrocemento y amianto
¿Todas las bajantes de fibrocemento contienen amianto?
No. Muchos productos antiguos de fibrocemento sí incorporaban amianto, pero también existen productos posteriores fabricados con otras fibras. La antigüedad y el aspecto pueden generar una sospecha, aunque la confirmación puede requerir documentación o análisis técnico.
¿Es obligatorio cambiarlas si no tienen fugas?
No existe una obligación general de sustitución inmediata aplicable a todas las bajantes privadas solo por su presencia. Sin embargo, deben considerarse su estado, el riesgo potencial y la planificación de su retirada progresiva. Si van a realizarse obras o el material empieza a deteriorarse, será necesario evaluarlo antes de intervenir.
¿Se puede reparar una bajante que contiene amianto?
No puede responderse con un sí o un no universal. El Real Decreto 396/2006 incluye los trabajos de reparación y mantenimiento dentro de su ámbito y contempla algunas excepciones limitadas para materiales no friables y en buen estado. La legalidad y seguridad dependen del procedimiento, de la evaluación de riesgos y de la posibilidad de liberar fibras.
¿Puede rehabilitarse una bajante sin retirarla?
Puede estudiarse cuando la conducción conserva estabilidad, continuidad y accesos suficientes. También debe comprobarse cómo afecta el procedimiento al fibrocemento y si activa las obligaciones aplicables a trabajos con amianto. La viabilidad técnica no debe confundirse con una autorización automática para cualquier caso.
¿Quién puede manipular o retirar una bajante con amianto?
Los trabajos con riesgo de exposición deben ser realizados por empresas que cumplan las obligaciones establecidas en el Real Decreto 396/2006. Cuando corresponda, deberán estar inscritas en el RERA, disponer de formación y medios preventivos y trabajar con un plan aprobado por la autoridad laboral.
¿Quién paga la intervención en una bajante comunitaria?
Cuando la bajante forma parte de las instalaciones comunes, la conservación corresponde normalmente a la comunidad de propietarios. No obstante, deben revisarse el título constitutivo, los estatutos, el tramo afectado y el origen del daño. Las obras necesarias para conservar las instalaciones comunes tienen carácter obligatorio en los términos de la Ley de Propiedad Horizontal.
¿El seguro de la comunidad cubre el cambio de la bajante?
Depende de las coberturas y exclusiones de la póliza. No debe darse por supuesto que la reparación de los daños derivados implique también el pago de la renovación de una instalación envejecida. Conviene comunicar el siniestro y solicitar una respuesta escrita sobre el alcance de la cobertura.
Diagnosticar antes de cambiar una bajante de fibrocemento
No es obligatorio cambiar inmediatamente todas las bajantes de fibrocemento por el mero hecho de que existan. Sí es necesario actuar cuando la instalación pierde su funcionalidad, provoca daños, presenta un deterioro relevante o debe someterse a una intervención que pueda afectar a un material con amianto.
La sustitución completa es necesaria en algunos casos, pero no debe elegirse sin estudiar antes el estado de la red. Una rehabilitación interior o una reparación puntual pueden ser alternativas cuando la conducción conserva las condiciones adecuadas y el procedimiento resulta técnica y preventivamente viable.
Lo que hemos comprobado trabajando con comunidades es que actuar antes de una avería grave permite conservar más opciones, comparar mejor los presupuestos y explicar la decisión con claridad a los vecinos. Esperar a que una bajante se fracture suele convertir una actuación planificable en un problema urgente.
En Tuboval Rehabilitación valoramos bajantes y redes de saneamiento en Valencia para determinar qué solución puede aplicarse con seguridad, qué accesos son necesarios y cómo reducir el impacto de la intervención en el edificio.

